
Cuando a principios de 2008
Sigur Rós liberaba el primer corte de su esperado nuevo album, creo que la mayoría (me incluyo) quedamos con los ojos más abiertos que un par de Os. Ese sonido tan folk, tan terrenal los alejaba y situaba en nuevos territorios. Creo no haber estado preparado para ello.
Gobbledigook era una canción de juego, de rondas y carrerillas desnudos por climas cálidos y se contraponía a la eterea y gélida sensación a las que nos habían acostumbrado, pero lo aceptamos. Y no es tarde para decir que muy bien y dispuestos y alegres nos acostumbramos a sus nuevas piezas.
Ha pasado el tiempo y aparecen con otra sorpresa más. También ligado al mismo corte y bajo la etiqueta de Kompakt Pop se aventuran a dar a conocer dos versiones remezcladas del sencillo. Si desde el reciclaje que habían hecho con su primer disco, Von, allá por 1998 que no habían regalado a otras manos sus canciones para la recomposición y remezcla, lo de éstos remixes por lo menos, resulta curioso. Más aún si las nuevas versiones vienen de la mano de remixers que han trabajado con bandas tan diferentes como Trentemøller o GusGus, en el caso de Gluteus Maximus, y Thomas Fehmann (residente el sello especializado en techno Tresor, en Berlín).